El blog de Roberto fue de las primeras bitácoras que empecé a leer hace ya un tiempo. Y curiosamente, es la única a la que le sigo siendo fiel. Su afán por compartir (más que por lucirse) invita a sumergirse en sus entradas, sean estas sobre libros (o revistas), cenas personales, viajes, visitas a restaurantes, productos o simples divagaciones. Si cocina como escribe, espero algún día sentarme a su mesa.
¿Cómo valoras la situación bloguera en España? ¿Crees que tienen alguna influencia en la sociedad o sigue siendo una aventura amateur que se retroalimenta a su vez de otros bloguers?
“Yo creo que sigue y seguirá creciendo el número de blogs. No creo que pase de un modo inmediato a ser un mundo profesionalizado aunque bien es cierto que en el mundo de gastronomía está habiendo un desembarco de críticos gastronómicos que abren blog. ¿Nos van a mandar estos al paro a los “sin ánimo de lucro”? Lo dudo muy mucho. La influencia se debería de notar. Yo creo que la reflexión escrita está más ponderada que la hecha a viva voz. Creo que quien se lanza a un teclado a escribir sobre un tema en concreto, lo hace gracias a un estímulo y eso es bueno. La sociedad, eso creo yo, necesita movimiento y estímulos para avanzar.
Los blogs de políticos deberían de ser casi obligatorios y deberían de prestarlos atención los propios mandatarios. Sacaría estos muchas conclusiones y estarían quizá más a pie de calle.
Y respecto al ego de los blogguers he de decirte que es posible que muchos de ellos sufran lo que he denominado un “blogombligazo”. Es lo que tiene el tener un cuenta-visitas adosado a tu foto”.
Me encanta el concepto de blogombligazo. Tanto que le quito las comillas.
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